Talento Sénior y Jubilación

Autor: Siro Lleras Muñoz. Enero 2025.

1. UN SISTEMA OBSOLETO

¿Es la jubilación un premio? Teniendo en cuenta la esperanza de vida y la necesidad de adaptación a los cambios tecnológicos, máxime en personas con un perfil directivo, se pueden tener expectativas y preferencias muy alejadas de lo que el sistema puede ofrecer. 

Nuestro ciclo vital está organizado en función de la edad, de forma que se sigue un ciclo ordenado y repetido de estudio-trabajo-jubilación, que ha funcionado como un reloj en los últimos 100 o 200 años, pero que se ha quedado obsoleto:  hoy la tecnología ha revolucionado el medio laboral, la incertidumbre y la flexibilidad dominan la escena en el mercado y la economía y la esperanza de vida nos ofrece más de 20 años de vida activa. Un mundo diferente en el que siguen funcionando las reglas y las estructuras del siglo pasado, unas reglas que se articulan en función de la edad (la edad de estudio, la edad del trabajo y la edad de la jubilación)

Cuando Serena Williams anunció su retiro del tenis comentó: “Nunca me ha gustado la palabra jubilación. No me parece una palabra moderna. Tal vez la mejor palabra para describir lo que estoy haciendo es evolución. Me alejaré del tenis, pero haré otras cosas que son muy importantes para mí” (https://forbes.es/forbes-women/178116/como-serena-williams-redefine-el-concepto-de-jubilacion/)

2. PROYECTO DE VIDA

Cabe definir, en este sentido, algunos conceptos importantes:  

  • El proyecto de vida es el conjunto de expectativas, acciones, decisiones, que la persona, a lo largo de su vida despliega para alcanzar ciertas metas, que, a su vez, están orientadas por valores personales. Los valores hacen referencia a lo que cada persona considera importante en un determinado momento de su vida.
  • El sentido de vida puede ser definido como la percepción por parte de la propia persona de que su vida merece la pena ser vivida.

El proyecto de vida, forjado a lo largo de los años, se renueva o se revisa en determinados momentos de cambio, en los que los objetivos, las expectativas y las actuaciones se han de adaptar a la situación de la persona y su entorno. Cuando a partir de la jubilación se plantea un nuevo proyecto de vida profesional, pero también familiar, académico, etc. puede producirse un conflicto entre el entorno (organizacional, social, comunitario) y las expectativas de la persona. Más aún, cuando las personas llevan a cabo acciones que no son coherentes con sus valores, se produce un conflicto entre lo que consideramos correcto y el modo en el que actuamos (se asumen valores que son en realidad impuestos por terceros o por la sociedad, lo que a menudo se percibe como una exclusión del entorno social si a lo que se aspira es a seguir jugando un rol activo y colaborando en diferentes actividades). Las demandas del entorno social se imponen a las nuestras, lo que conlleva una suerte vacío existencial.

En el caso de las personas que se encuentran en la fase de prejubilación o jubilación y han dedicado su vida laboral al desarrollo personal y al emprendimiento o han desempeñado actividades con responsabilidad social, desde el punto de vista directivo, un determinante crucial es, por tanto,  si el entorno (físico, social, organizacional) permite y facilita una coherencia entre lo que se hace y lo que para cada persona es importante (valores). 

3-JUBILACIÓN: ¿RUPTURA O REINICIO?

La salida del mercado laboral puede suponer un riesgo de “dejar de ser útil”, una ruptura, que conduce a menudo a un círculo vicioso en el que el declive de salud, la desconexión de los contactos habituales y la falta de perspectivas conduce irremisiblemente a la frustración y a la soledad. Para enfrentarse a estas consecuencias, la persona debe reinventarse y encontrar una razón más para seguir creciendo y aportando valor a la familia, a la comunidad y a la sociedad en general.  

Pero para ello, las organizaciones y el entorno de la persona deberían proporcionar las herramientas que faciliten esa transformación, necesaria por otra parte especialmente si la persona pretende seguir aprendiendo y colaborando, pero también en alguna medida percibiendo retribuciones económicas que complementen la pensión de jubilación.

Antes que nada, este reinicio o reconversión, supone un reto personal: la persona debe enfrentarse al futuro y trazar una ruta, un plan que conecte nuestro punto actual con el que queremos alcanzar en los próximos años. 

Necesitaremos, para ello, ampliar nuestra red de contactos, formarnos en áreas específicas o, si fuera el caso, reorientar nuestra carrera en la empresa u organización (los profesionales eméritos en educación o sanidad son un buen ejemplo de ello, si no fuera porque se trata en la mayoría de los casos de figuras anecdóticas con escaso impacto en el conjunto de la organización).

4. RETENER EL TALENTO SÉNIOR

Hoy por hoy, la inmensa mayoría de las organizaciones no solo no posee planes para retener al talento sénior, sino que tampoco se plantean fórmulas mixtas o adaptadas de contratación; al contrario, instan a sus trabajadores de mayor edad a retirarse nada más llegar a la edad legal (salvo excepciones, que en todo caso confirman la regla).

Entre otras medidas, las organizaciones deberían y podrían aplicar:

  • Estrategias para captar y retener a profesionales mayores.
  • Programas de actualización: para que las habilidades de los sénior respondan a las necesidades del negocio para los próximos 10-15 años.
  • Planes adaptados a las fortalezas y prioridades del talento sénior: con propuestas personalizadas. 

5- TRÁNSITO A LA JUBILACIÓN

El sistema de jubilación actual, donde el trabajador pasa de trabajar 40 horas a la semana a trabajar 0 horas, carece de lógica.

¿Cómo debería encarar la nueva etapa? ¿Qué riesgos voy a afrontar?
¿Qué debo tener en cuenta, para vivir una jubilación gratificante y feliz? ¿Cómo desearía vivir los más de 20 años que me quedan? ¿Cómo mantengo la vitalidad/actividad? ¿Qué papel quiero desempeñar en la sociedad?

 La salida del mercado de trabajo hacia la jubilación debería tener las siguientes características:

  • El proceso debe ser personalizado, no homogéneo, ya que hay que tener en cuenta la profesión, el estado de salud, así como las expectativas y experiencias de cada persona.
  • El proceso deber ser flexible: ha de ser posible optar por una reducción gradual de la jornada laboral, a través de una reformulación de la jubilación parcial, 
  • Una vez alcanzada la edad normal de jubilación, el sistema debe permitir, si así lo desea el trabajador, la plena compatibilidad entre la percepción de la pensión y el salario.

6- DIVERSIDAD GENERACIONAL

Otro elemento destacable en los entornos laborables es la diversidad generacional: si bien se han logrado avances considerables en promover la igualdad de género y el reconocimiento de los derechos LGTBI, no se ha avanzado apenas en una dimensión crucial: la diversidad generacional. ¿Por qué la diversidad generacional no ocupa un lugar central en las agendas de igualdad? Se ha propuesto, por ejemplo, la utilización de cuotas para la inclusión de talento senior en la empresa, pero ello provoca un dilema ético y práctico.  La experiencia, la sabiduría y la visión a largo plazo que los trabajadores mayores aportan no pueden ser subestimadas ni desaprovechadas. La diversidad generacional debe ser una prioridad.

7- AGENDA PARA CONSTRUIR MI PROYECTO DE VIDA

Pensemos en un escenario ideal en el que se ofrecen desde las organizaciones públicas o privadas herramientas y formación para la persona en la etapa de transición a la jubilación, de forma que se pueda forjar su nuevo proyecto de vida: un proyecto con un enfoque integral para activar y potenciar el talento de los trabajadores séniors, proporcionando el conocimiento necesario para embarcarse en una jubilación activa y productiva. 

Al hacerlo, no solo se beneficia el bienestar individual de los séniors, sino que también se contribuye significativamente al tejido social y económico del país. La metodología incluye diferentes fases: con un enfoque en la formación mixta que combina elementos formativos y de motivación, participación y acompañamiento. De alguna forma se abordan ámbitos diferentes, como:

  • La gestión del tiempo. 
  •  La salud. 
  •  Las finanzas personales. 
  •  La protección de sus derechos.

En la agenda se incluirían diferentes sesiones formativas:

  • Gestión del tiempo efectiva: alcanzar un equilibrio entre el desarrollo personal, el descanso y la participación social y comunitaria.
  • Envejecimiento saludable y activo: salud física, alimentación, ejercicio, relaciones sociales, salud mental y entrenamiento cognitivo, etc.
  • Sesgos cognitivos que impiden tomar decisiones financieras efectivas.
  • Riesgos ante la nueva etapa de vida tras la jubilación: dependencia, pérdida de autonomía y capacidad.
  • Hacia un nuevo propósito de vida: Recursos y Herramientas en Línea para la Autoevaluación, Fomento de la Motivación y Reducción del Estrés, Planificación y Crecimiento Personal en la Jubilación.
  • Modelo Ikigai:
    • ¿Qué es lo que te apasiona?
    • ¿Qué es lo que se te da bien?
    • ¿Qué crees que puedes aportar a la sociedad?
    • ¿Por qué crees que deberías recibir una remuneración económica?
  • Recursos disponibles para desarrollar mi propósito de vida.

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